reflexiones

Lleve un angelito en mi vientre

Nunca se me habría pasado por la cabeza y mucho menos después de tener dos partos de 41 semanas de gestación, que mi tercer embarazo acabara de esta forma.

Esa semana había tenido bastantes dolores, la tripa se ponía dura, muy dura, como una contracción, pero una que dura mucho tiempo, como media hora, en ninguno de mis dos embarazos anteriores había sentido nada parecido, así que era nuevo para mi.

Pensé que podían ser los riñones, ya que sufro de cólicos nefríticos. De piedras durante el embarazo soy toda una experta, ya que en el segundo mes de mi segundo embarazo me dio un cólico en el cual tuvieron que operarme para ponerme un catéter y un mes después de tener a la niña me operaron para quitarme la piedra.

Por lo tanto creí, que sería otro cólico y acabaría como en el segundo embarazo.

Al tercer día después de tener los dolores que he comentado antes, después de comer, intenté relajarme un rato en el sofá, para ver si podía sentir un poco a la bebe, y a qué llevaba toda la mañana sin sentirla, aunque pensaba que sería por el no parar, era domingo y estaban las niñas en casa, la mayor de casi 4 y la pequeña de casi 2, os podéis imaginar, un no parar.

Como contaba, después de comer me senté en el sofa y me comí algo dulce para provocar que se moviera la bebe.

Pero tampoco conseguí sentirla. Deje a mi chico con las peques y me fui a las urgencias del centro de salud. Ahí me echaron “con cajas destempladas”. (Despedir o echar a uno con cajas destempladas significa despedirle o echarle de malos modos.). Eso si me invitaron a irme al hospital más cercano, que me pilla a 65 km.

Con lo cual me fui a casa, duche a mis niñas, porque al día siguiente había cole y mi intención era volver a casa esa misma noche. Pero cuando realmente empece a preocuparme fue al duchar a mis peques ya que tampoco sentí ningún movimiento. (Durante los baños se me movía mucho).

Deje a las niñas a mi madre, y mi chico y yo nos fuimos al hospital, a las 9:30 llegue al hospital, no tardaron mucho en llamarme y subirme para la planta de partos. Me empezaron a temblar las piernas, tenía un mal presentimiento.

Una vez allí dijeron a mi chico que esperara en la sala de espera….me acojone, yo sola ante aquel momento de monitores donde me enfrentaba yo sola a la situación.

Me pusieron los aparatos y ahí no se oía más corazón que el mío que se aceleraba por momentos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y las únicas palabras que pude articular entre sollozos fue: “pueden avisar a mi marido” no podía parar de llorar, aunque me dijeron que los aparatos esos no son relevantes que podían fallar. Mientras llamaban a las ginecólogas para hacer una ecografia para salir de dudas llegó mi marido que al ver mi cara empezó a palidecer por momentos.

Al hacerme la ecografia las ginecólogas me confirmaron mi mal presentimiento. “Miriam tenemos una mala noticia, se ha parado su corazón”

Ya no pude oír nada más, mi niña se había muerto. Mi bebé que estuvo dentro de mí durante 7 meses había dejado de vivir. Me aferré a mi chico y lloré y lloré. No era justo, nos quedaban tantas cosas por hacer juntas. Mi princesa jamás vería la luz de este mundo ni sentiría a su papá ni a sus hermanas….no es justo.

Pero la realidad es que vuelven y tienen que inducirte el parto. (Encima tienes que parirla), no se cuantas veces pedí una cesárea, pero lo mejor para mi decían que era parirla.

Y tienes que decidir un montón de cosas que nunca te habrías planteado, un montón de elecciones que marcaran el resto de tu vida.

Estuve 28 horas más con ella mientras los medicamentos iban haciendo su efecto. Y comprendí que los días de antes de tanto dolor fue un gran abrazo suyo (de esos fuertes, que duelen) para despedirse de mi. Y yo tuve esas 28 horas para despedirme de ella.

Llegó el momento y la larga espera sin esperanza se convierte en dolor, un dolor que te desgarra por dentro, te desgarra el alma y te parte el corazón.

Y la sacaron de mi, sin un lloro, solo entre mis sollozos y el ruido de una bolsa de plástico. La sentí salir y de mi boca salió un susurro, “adiós mi niña adiós.“

No tuve el valor de verla, (podéis llamarme cobarde). Pero prefiero recordarla como un angelito que tuve en mi vientre. Un angelito sin rostro.

Unas horas después y con el alma rota, vacía y sin mi hija me mandaron para casa.

Y en casa las noches se vuelven oscuras vacías y silenciosas, demasiado silenciosas. Te van envolviendo en su cálida soledad para invitarte a que deshagas esos nudos de la garganta. Esos nudos que a veces no te dejan hablar cuando la gente se acerca para consolarte o darte el pésame.

Esos nudos que te van ahogando en silencio y aprietan tanto que duele, y no te dejan ni tragar. Y como dice la Vecina Rubia: Los nudos del pelo se deshacen peinándolos, los de la garganta llorando”.

Y pasan los días y la sigo sintiendo dentro de mi.

Se que se fue al cielo como angelito que es, solo conoció la vida dentro de mi. No pude besarla, se que ella a mi si. No pude acariciarla, se que ella a mi si. Pero pudimos sentirnos, querernos y despedirnos. “Adiós mi niña, adiós” Te abrazare en mi corazón hasta que pueda abrazarte en el cielo. Te quiero mi angelito.

2 comentarios sobre “Lleve un angelito en mi vientre

  1. Hola Miriam
    Siento muchísimo la perdida de tu angelito.
    Entiendo como te sientes y el dolor que sufres mi niño tb nos dejó con 40 semanas de la misma manera y es tan doloroso saber que aún estando dentro de ti no puedes hacer nada…
    Curro me regalo un bonito parto, doloroso pero precioso… Aunq nunca hubiera imaginado que sería así, q mi niño no abriría los ojos, ni lloraría…
    Hoy hace exactamente 3 meses y 10 días q mi niño no está físicamente con nosotros pero siempre, Siempre estará en nuestros corazones y nunca lo olvidaremos… Él era la ilusión de nuestras vidas, nuestro primer hijo q nos ha dejado desolados, vacíos, solos, tristes, muriendo de pena…
    Pero poco a poco continuamos, hay días malos y días peores, ninguno bueno…ninguno sin lágrimas de dolor por no poder abrazarlos, cuidarlos y quererlos como debería ser… Pero los habrá. Y estoy segura q este es el camino…
    Mucha fuerza, ánimo y energía… Apoyate en los tuyos y en los que te quieren y en tus dos hijas q seguro alegrarán tus días y harán tu camino más fácil.
    Besos al cielo por esos bebés estrellas, por tu angelito y por mi Curro. Y por todos los amigos que tiene en el cielo: Hugo, Jairo, Elena, Enzo, Carlos y Hannah.
    . SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola María, no quiero ni pensar en lo que estás pasando, lo mío fue y es duro, muy duro, pero tengo dos princesas de 4 y 2 años que alegran mis días, sin dejar de pensar en mi angelito, pero tenerlas a ellas es mi motor.
      Te mando todo mi apoyo, y si necesitas hablar para desahogarte aquí estoy. Estoy segura que pronto tendrás otro bebé en ti, y calmará un poco tu desconsuelo, me encanta que me digas que mi bebé está con curro y sus amiguitos, me gusta pensar que es así.
      Un abrazo enorme y mucha fuerza.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s